La violencia contra personas menores de edad y personas en situación de vulnerabilidad es un fenómeno mucho más frecuente y próximo de lo que nos gustaría reconocer. Por otra parte, se trata de una realidad compleja, multifactorial y que precisa de la implicación de todos los agentes sociales, tanto en su dimensión individual como colectiva. La protección y empoderamiento de las personas que se encuentran en situación de desventaja y vulnerabilidad –al margen de su edad y circunstancias- es una responsabilidad compartida por todos: ciudadanos, profesionales, y especialmente las administraciones, entidades, instituciones y organismos de titularidad pública pero también privada y el tercer sector.

Nuestra entidad asume el compromiso de prevenir, detectar y actuar de forma contundente en su ámbito de actuación contra cualquier modalidad de violencia contra las personas, especialmente menores de edad y adultos en situación de vulnerabilidad. Para ello, promueve una política de tolerancia cero con el trato inadecuado y el maltrato, así como desarrolla un entorno protector a través de la implantación de un Sistema de Protección Interno basado en el buen trato y el cuidado mutuo para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a los que atiende. Todos nuestros profesionales, voluntarios y colaboradores firman y se comprometen con nuestro protocolo de Entorno Seguro.

Desde Acrescere contribuimos de forma efectiva a la creación de Entornos Seguros basados en el buen trato. Razón por la que asumimos los siguientes principios:

1. Nuestra entidad garantiza la seguridad y el apoyo a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en todo momento.

2. Nuestras actuaciones se construyen a través del aprendizaje y mejora continua en base a la experiencia adquirida y un análisis de la realidad.

3. Nuestro modelo de intervención está centrado en la Persona. Lo que supone ir más allá de la atención individualizada clásica, ya que además de satisfacer las necesidades detectadas, favorecemos que los menores y jóvenes que atendemos se impliquen activamente en su proceso de atención, cuyo objetivo final es siempre el apoyo para el desarrollo de un adecuado Programa de vida.

4. Nos basamos en el modelo de la Psicología Positiva en la intervención, el cual nos orienta a potenciar las fortalezas personales de cada menor o joven de modo que la educación de nuestros menores y jóvenes esté llena de experiencias positivas que contribuya desarrollar en ellos el máximo número de fortalezas posibles, que les permitan alcanzar un bienestar y una satisfacción vital duraderos.